El menos común de los Sentidos....
Estoy caminando por un pasillo que me lleva al cafetín de la compañía y empiezan a suceder cosas que de nuevo, me van convenciendo de dos cosas: una es que definitivamente soy un extraño en ese entorno y la otra es que el menos común de los sentidos es el sentido común.
Me encuentro un grupo de personas hablando animadamente, casi que felizmente, sobre el sitio donde se encuentra el azúcar, los revolvedores, la canela, etc., es decir, (y aquí es donde definitivamente soy el extraño: el que parece ser el único que nota la situación) tienen bastante espacio, mesas y corredores donde conversar, y están justo donde estorban (seguramente sin desearlo) al resto de los que queremos ser también por un momento felices, y disfrutar del café de la misma forma que ellos lo disfrutan. Probablemente suene a situación cotidiana: "Un permiso, por favor...", "Alcanzame el azúcar...", "Páseme un palito de esos...", "Echale un poquito de canela...". Y la solución definitiva es (aunque suene un poco fuerte): "Por favor, podrían moverse un poco para que el resto de nosotros podamos tomar lo necesario para disfrutar de nuestro cafecito...".
Estoy seguro que les ha sucedido a ustedes.
Me encuentro conduciendo hacia mi lugar de trabajo, y justo delante de mí se detienen dos conductores de transporte público a conversar plácidamente, deteniendo el tráfico en ambos sentidos de la Avenida Principal, olvidándose del resto de seres que necesitan utilizar estas vías.
Puedo seguir enumerando situaciones que ejemplifican lo inconsistentes que somos como "seres sociales" en Venezuela. Lo importante aquí es dar la campanada en cuanto a ese comportamiento poco social: no pensamos en comunidad, pensamos en individualidad. Entre otras características, esta define el alcance de nuestros logros como grupo; aquí es donde se diluyen nuestros logros individuales pues no escalan a nuestros distintos grupos de influencia, ni a nuestra sociedad.
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