26/8/07

Tiempos de Espera... Tiempos de Humanos?

Hace algunos días en una conversación de sobremesa, nos sorprendía un hecho al que normalmente damos por normal: el tiempo que dedicamos a cualquier actividad. Este no es un escrito sobre las teorías del tiempo físico, relativo, no... este es sobre el tiempo que los humanos nos robamos a los humanos.

Me explico con un ejemplo: ¿Cuanto tiempo tardamos en un litigio legal, cualquiera que sea el caso? Existen infinidad de personas que se encuentran presas en cualquier parte del mundo, sin que hayan sido apropiadamente procesadas y juzgadas, aún bajo las más ecuánimes y justas leyes de los gobiernos más estables. Otro ejemplo: los arreglos estéticos dentales a los cuales se someten muchas personas, que tardan años y años, con todas las incomodidades que producen. Conozco a personas que han dedicado el 15% de sus vidas a obtener unos dientes más bonitos. He leído sobre litigios que llevan vidas enteras. No se trata de poner todas nuestras actividades en la balanza, para decir que es lo que deberíamos hacer en un tiempo determinado o que es lo que no, pero estoy seguro que en muchas, muchísimas actividades, los seres humanos deberíamos redimensionar el esfuerzo dedicado a las mismas.

Contamos con increíbles capacidades de creatividad e invención, que seguramente nos permitirían vencer muchas de nuestras debilidades y limitaciones, para realmente contar con una forma de vivir más elevada, más existencial, más profunda. Sería realmente maravilloso que todos los hombres colocáramos todo lo que sabemos, todo lo que podemos hacer cada uno, al servicio de todos los demás... ¿Se imaginan las tremendas oportunidades para todos, en este planeta? ¿Se imaginan cuanto pudiéramos todos avanzar, ganar, adelantar? ¿Se imaginan...?

Dedicamos mucho de nuestro tiempo a sobrevivir, gracias principalmente a nuestro egoísmo universal. Dedicamos mucho de nuestro tiempo a reparar y repararnos, gracias principalmente a nuestro egoísmo universal. Si nos dedicáramos a compartir, a comunicar, a trabajar en conjunto, en grupo...

Si nos dedicáramos todos los seres humanos a resolver nuestros problemas esenciales, al final todos seriamos mucho mejores de lo que somos....

11/8/07

Hablar o Callar... Dejar Pasar?

A todos nosotros nos resultan incómodas las situaciones en las cuales somos confrontados y la común reacción ante estas situaciones es asumir una posición defensiva, de excusas ante lo que se nos presenta. No nos gusta escuchar verdades, que normalmente traducimos (consciente o inconscientemente) como defectos propios. Sin embargo, las confrontaciones suelen ser momentos de quiebre importantes y definitivos en el proceso de toma de decisiones de los involucrados. Estas decisiones suelen ser profundas, capaces de cambiar nuestras percepciones, actitudes y prioridades.

Existe una clave que considero obvia, pero que es muy difícil de practicar: Comunicación. Hace mucho aprendí a fijar clara y unívocamente mi posición ante cada una de las situaciones y opciones que se me presentan con las personas con las cuales se presentan. Sorpresivamente (o quizás no tanto) esto parece ser muy incómodo para la gran mayoría de las personas que me rodean. También aprendí a escuchar a mi interlocutor y a razonar con él. Y también aprendí a retirarme oportunamente de una confrontación; esto sucede normalmente cuando siento que el otro no me escucha, no internaliza lo que le estoy intentando comunicar, y simplemente quiere hacerme saber su propia posición o percepción de la situación planteada.

Comunicación es intercambiar planteamientos, ideas, para razonarlas, "masticarlas" y alcanzar un consenso que beneficie, haga crecer, mejore a cada uno de los interlocutores. Además, una condición que debe existir para que exista una comunicación efectiva es que cada uno de los interlocutores debe colocarse al "mismo nivel" de los demás. No deben existir "superiores" e "inferiores". De lo contrario, las ideas, sugerencias, argumentos, se convierten fácilmente en órdenes, planes, justificaciones, excusas.

Como en muchas oportunidades, lo más obvio suele ser lo menos practicado y en los asuntos comunicacionales, solemos "hablar más" y "escuchar menos". Intentamos imponer nuestras opiniones e ignoramos las de los demás de una forma realmente olímpica. Hacer lo contrario nos ayuda más como individuos y como grupo, entonces ¿Podríamos practicar más una mejor comunicación, por favor?

7/8/07

Los Milagros Ocurren...

En el momento más inesperado, y probablemente más necesitado, ocurre un milagro. Si... yo los he visto...

Estamos rodeados por verdaderos milagros:

  • Milagros del Amor, como mi esposa e hijas (tres milagros para mí, ¡Que afortunado!), mis padres juntos y aun conmigo (dos milagros más para mí, en este loco mundo).
  • Milagros de la Tecnología, como la computadora y todo lo bueno y lo malo que ha traído consigo (claro, sigo enumerando milagros para mí). Las construcciones más increíbles que el hombre ha desarrollado, y podemos ver y palpar a cada momento, también son milagros.
  • Milagros de la Naturaleza, como los que tenemos aquí en Venezuela: Los Andes, Los Tepuyes, nuestras costas y playas...

Podemos seguir citando milagros: La Vida misma... El Cuerpo Humano... y cualquier cantidad más que se me vienen a la mente.

Lo importante es que la Existencia nos ha capacitado para producir, generar las oportunidades para que los milagros ocurran. Léase bien: estamos capacitados para producir o generar los milagros, pero en la gran mayoría de las oportunidades no los producimos, ¡Los Esperamos!

Esta es una gran revelación: cuando ayudamos o colaboramos con otro ser, producimos por lo menos un milagro para este ser que recibe nuestra ayuda o colaboración. Entonces nosotros estamos haciendo ese milagro que el otro está recibiendo, muchas veces sin esperarlo de esta manera. Cuando escuchamos o comprendemos a otra persona, producimos por lo menos un milagro para esa persona, que recibe este milagro en forma de apoyo y comprensión que es capaz de sacarlo de la negativa situación en la que se encuentra y que otra forma no lograría mejorar. Vaya...!

He aquí la otra gran revelación: ¡No podemos hacer milagros para nosotros mismos! ¡Sólo podemos hacer milagros para los demás!

Moraleja: De alguna u otra forma, estamos hechos para "Ser" y "Hacer" no para "Padecer" y "Esperar"... Hagamos cosas, construyamos cosas y no esperemos cosas. Para otros, nuestras acciones seguramente serán milagros, y las buenas acciones de otros, en algún momento será milagros para nosotros.