24/9/07

Lo que pensé y sentí en mi Cumpleaños...

Todos los años el paso del tiempo deja marcas más o menos profundas en cada uno de nosotros, para advertirnos sobre la utilización de un recurso definitivamente no renovable, y que generalmente no sabemos utilizar: El Tiempo. Muchos transitan el corredor del Tiempo sólo viendo hacia atrás, viendo lo que fueron e imaginando lo que no pudieron ser. Otros muchos solo ven hacia adelante, imaginando lo que pudieran en un momento ser. La gran mayoría no siendo en el ahora, en el único instante que ciertamente existe.

Este año, mi esposa y mis hijas se encargaron de hacerme ver que la vida puede ser feliz y sin complicaciones sin requerir de muchas cosas. Me hicieron disfrutar de un día bonito, claro, festivo y amoroso. Ese día tenia que trabajar, pero desde que fui a almorzar a mi casa, mis tres amores se encargaron de brindarme sorpresas deliciosamente infantiles y cariñosas. La inocencia de mis niñitas me hizo recordar y volver a vivir las ilusiones de mi niñez, juguete incluido gracias a ellas (fiesta de cumpleaños sin un juguete de regalo, no es fiesta... Que buena idea!). Mi esposa hizo de nuevo su magia, para hacerme sentir de nuevo querido, importante, valioso...

Entre todas ellas crearon un ambiente de fantasías donde el principal agasajado realmente percibió el amor, disfrutó el cariño, sintió en el alma que por eso vivía, y que había valido la pena lo vivido. El ser padre de estas lindas señoritas ha sido un regalo, y el ver que son capaces de regalar tan inocente y desinteresadamente ha sido una bendición. De mi esposa puedo decir que no me cansaré de amarla y agradecerle todo lo que ha hecho por nosotros su familia, y tampoco me cansaré de felicitarme por tenerla a mi lado.

Espero haber podido expresar en este escrito lo que sentí el día de mi cumpleaños, aunque ciertamente las palabras no alcanzan para poder dar una ligera idea de lo inconmensurablemente feliz y agradecido que me siento; además de lo precioso que puede llegar a ser sentirse niño de nuevo...

2/9/07

Un Cuento sobre la Moda...

Demósle por un momento a alguien (cualquiera de nosotros) algo que llamaremos "cosa"...

- Hey... ven acá un momento... toma... te regalo esta cosa.

- Ok... ¿Qué es esta cosa?

- No sé, pero me la dieron para que te la diera porque era capaz de resolver la gran mayoría de tus problemas aquí.

- ¡Gracias, muchas gracias! ... Humm... y usted... ¿Resolvió sus problemas con esta cosa?

-No, la verdad es que no lo intenté, simplemente sigo las instrucciones de la persona que me la dio, y sólo me dijo que te la diera.

- Bueno, me la llevaré e intentaré resolver mis problemas con ella, parece que es solo para mi uso y el de nadie más.

Llega a su casa e intenta rápidamente de utilizar esa cosa. La verdad es que no tiene ningún problema, pero quiere saber para que sirve esa cosa. Le da vueltas, la observa, la toca, hasta la prueba. Pero no da con ninguna utilidad para esa cosa. Así que después de mucho intentar, la deja a un lado.

Al día siguiente, observa a tres o cuatro personas que cargan algo que parece la cosa que tenia el día anterior y que había dejado en su casa. Detiene cortésmente a una de esas personas y conversa con ella:

- Hola, buen día amigo, por favor: ¿Podría decirme donde encontró eso?

- Si, con gusto. Un señor me lo dio y me dijo que resolvería mis problemas. La verdad es que no le conseguí ninguna utilidad, y no tengo problemas mayores que resolver, así que decidí traerlo conmigo, para utilizarlo en en caso de que se me presente algún problema. La verdad es que es un poco pesado, pero he llamado la atención en mi camino: usted es la cuarta persona que me pregunta lo mismo.

Así que muestro amigo resuelve devolverse a su casa y hacer lo mismo. Al ir caminando y mostrando esa cosa también algunas personas le preguntan donde lo compró y para que sirve, y él va respondiendo más o menos con las mismas palabras. Llega a su casa, muy cansado y hasta dolorido de cargar con eso todo el día.

Al día siguiente, decide hacer lo mismo, y nota que en su camino se cruzan muchas más personas con esa cosa a cuestas, algunas con un dejo de cansancio, pero todas con una cara de orgullo que se notaba de lejos.

Así van pasando los días, y nuestro "alguien" se da cuenta que muchos están realmente cansados de cargar "la cosa". y también nota que algunos aún la buscan... así que cansado por esta carga decide seguir portándola...

Sin saber para que sirve, y ocasionándole problemas que no tenia: el cansancio y el dolor...