Lo que pensé y sentí en mi Cumpleaños...
Todos los años el paso del tiempo deja marcas más o menos profundas en cada uno de nosotros, para advertirnos sobre la utilización de un recurso definitivamente no renovable, y que generalmente no sabemos utilizar: El Tiempo. Muchos transitan el corredor del Tiempo sólo viendo hacia atrás, viendo lo que fueron e imaginando lo que no pudieron ser. Otros muchos solo ven hacia adelante, imaginando lo que pudieran en un momento ser. La gran mayoría no siendo en el ahora, en el único instante que ciertamente existe.
Este año, mi esposa y mis hijas se encargaron de hacerme ver que la vida puede ser feliz y sin complicaciones sin requerir de muchas cosas. Me hicieron disfrutar de un día bonito, claro, festivo y amoroso. Ese día tenia que trabajar, pero desde que fui a almorzar a mi casa, mis tres amores se encargaron de brindarme sorpresas deliciosamente infantiles y cariñosas. La inocencia de mis niñitas me hizo recordar y volver a vivir las ilusiones de mi niñez, juguete incluido gracias a ellas (fiesta de cumpleaños sin un juguete de regalo, no es fiesta... Que buena idea!). Mi esposa hizo de nuevo su magia, para hacerme sentir de nuevo querido, importante, valioso...
Entre todas ellas crearon un ambiente de fantasías donde el principal agasajado realmente percibió el amor, disfrutó el cariño, sintió en el alma que por eso vivía, y que había valido la pena lo vivido. El ser padre de estas lindas señoritas ha sido un regalo, y el ver que son capaces de regalar tan inocente y desinteresadamente ha sido una bendición. De mi esposa puedo decir que no me cansaré de amarla y agradecerle todo lo que ha hecho por nosotros su familia, y tampoco me cansaré de felicitarme por tenerla a mi lado.
Espero haber podido expresar en este escrito lo que sentí el día de mi cumpleaños, aunque ciertamente las palabras no alcanzan para poder dar una ligera idea de lo inconmensurablemente feliz y agradecido que me siento; además de lo precioso que puede llegar a ser sentirse niño de nuevo...