25/1/08

Nobleza...

A todos nosotros nos llegan por correo electrónico mensajes en los más diversos formatos describiendo y ensalzando la nobleza y los buenos sentimientos que pueden demostrar los seres humanos. Hoy recibí uno en particular sobre un niño nacido con deficiencias congénitas, que ayudado por otros niños que no conocía en un partido de Béisbol, se convierte en el héroe del día, brindándole a este niño en principio desvalido un tipo de felicidad que hasta este momento no había disfrutado.

Para mí, es absolutamente indispensable mantener la fe en los buenos sentimientos de cada persona que me es cercana. Cada uno de los integrantes de mi familia, cada uno de mis amigos, cada uno de mis compañeros de trabajo, cada una de las personas con las que comparto en las clases de inglés, cuenta en principio con mi más absoluta confianza, y los considero capaces de realizar las más altruistas acciones de caridad y ayuda al prójimo. Considero que como seres humanos, vivos, interrelacionados y dependientes los unos de los otros, debemos ser proclives a realizar desinteresadamente acciones que nos permitan a todos disfrutar más cada instante de esta vida.

Pero los actos de nobleza no deben ser solo actos de caridad, de regalar cosas, de donar cosas. Los actos de nobleza son también aquellos actos pequeños que todos podemos hacer en nuestra cotidianidad: gestos de cortesía que agradan, facilitan y colorean felizmente un momento en la vida. Aconsejar de buena fe, apoyados en nuestras experiencias vivenciales, para evitar que aquel al que aconsejamos cometa aquel error que ya cometimos. Escuchar desinteresadamente, sólo porque aquella persona que habla necesita un depósito de absoluta confianza para descargar sus ideas, inseguridades, confidencias.

Quiero tener fe en todos somos nobles y afortunadamente he presenciado actos que me permiten recuperar la confianza en aquellos que me son afines y en esta raza humana. Seamos nobles cada vez que alguien nos lo pida, y hagamos nuestro pedacito de mundo un poco más vivible.

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