Los hijos de esta tierra Caribe, Inca, Maya, somos los seres mas alegres del planeta. Definitivamente somos herederos de una efervescente mezcla de costumbres, sabores, colores y armonías que nos privilegian, al punto de que el resto del mundo nos ve como la tierra de aventuras, del reencuentro con la alegría y con la paz.
Nuestra música es contagiosa, al punto de que si alguien jamás había bailado, al escuchar cualquiera de nuestros ritmos sentirá la más elemental necesidad de seguirle el paso y bailar como lo sienta donde lo sienta. Nuestra gente es bonita, del bonito que te provoca disfrutar en una amena tertulia con los niños, porque te hacer rejuvenecer, con los de tu misma edad, porque te alimentar con sus puntos de vista muchas veces innovadores y sorprendentes, y con los mayores, porque ellos tienen la sabiduría bien domada y se la brindan a cualquiera de la forma más relajada y picante. Del bonito profundo, aunque diáfano, de los sabios del camino, que te aconsejan y te ayudan, aunque no te conozcan. Del bonito ingenuo, que te enseña, te muestra, te da todo, sin cuidarse o guardarse nada.
Nuestros paisajes son tan grandiosos y sorprendentes, que siento que aún no han sido mostrados en su mejor expresión, porque se mantienen muchos de ellos vírgenes, y porque (pienso) el mundo y nosotros no estamos preparados para descubrirlos al mismo tiempo de preservarlos y quererlos. Cada parada, cada punto de encuentro, cada pueblo, ciudad, playa, río, montaña, llanura se guarda un poco de su propia creación para mantenerse así original, puro, bonito.
Entonces, no entiendo porque se empecinan a todos los niveles de nuestra comunicación (televisión, cable, producciones cinematográficas, radio, etc.) en mostrar lo peor del gentilicio latino, porque siguen mostrando nuestras peores miserias, porque siguen machacándonos con nuestras más terribles fallas y defectos. No somos mojigatos, conocemos nuestras realidades regionales y toda la sarta de imbecilidades que hemos cometido y permitido en nuestra historia y que seguimos cometiendo por acción u omisión. Nuestros líderes en mayor o menor medida nos han sumergido en toda esta seguidilla de carencias sociales, nosotros hemos también permitido que nos sumerjan. Para mostrar estas realidades están los noticieros y los investigadores serios. Pero seguir viendo las mismas miserias, las mismas secuencias porno-amarillistas en las producciones mediales “de gran factura” simplemente me parece demasiado burdo, demasiado de lo mismo, demasiada pereza mental en intentar “facturar” haciendo algo que solo complace a los instintos más animales y primigenios, los seres humanos hace mucho tiempo estamos muy por encima de ese prehistórico nivel.
No… no estoy de acuerdo con que las “grandes producciones latinoamericanas” sigan siendo apologías de nuestros desastres y fracasos. Ya hay suficiente basura en mi calle como para permitir que me echen más a través de mis ventanas al mundo.
Quiero que mi familia y yo veamos muchos más mensajes de esperanza. Quiero retar a los creativos de estos programas para que sean realmente creativos. Que produzcan y nos muestren cosas buenas de verdad, con mensajes que nos induzcan a que nosotros mismos seamos creativos, preocupados por las verdaderas acciones trascendentales en nuestra vida y en el resto del mundo. Quiero ver mucha más inspiración, quiero ver mucha más creación, quiero ver mucha más acción por los demás y no contra los demás, quiero ver mucha más fantasía propia, y no hadas, castillos y príncipes importados. Quiero retar y retarme a mi mismo para crear nuestros propios cuentos , leyendas, hacerlas tangibles y accesibles a todos.
Quiero retar a estos creativos de pacotilla, para realmente generen algo digno de esta herencia tan rica y multivalente. Quiero que generen algo digno de compararse con nuestros majestuosos paisajes. Quiero que generen algo digno de nosotros mismos… tan bonitos como nuestros colores, sabores y armonías.