30/4/08

Tecnología, Sentido Común...

Los que me han conocido saben que me encanta la tecnología, que soy hasta cierto punto un tecnófilo (hasta donde la economía y el sentido común me lo permiten). Me siento muy a gusto investigando, conociendo, hablando y aplicando todo lo concerniente a la tecnología disponible en mi ámbito de trabajo, en mi hogar, en mis hobbies y en mis temas de conversación.

La tecnología es parte de nuestra vida: para mí - que trabajo en un área altamente tecnológica - que sea parte de mi vida es obvio, y además me gusta mi trabajo porque conozco perfectamente todo lo que la tecnología (en mi caso Tecnologías de la Información en general) puede aportar para hacer más prácticas, más fáciles nuestras labores rutinarias y apoyar las decisiones que deben ser tomadas a cada momento en la organización para la cual trabajo.

Entre las tecnologías más descollantes últimamente se encuentra (por supuesto...) Internet y las poderosísimas y ubicuas tecnologías de comunicación (celulares, celulares inteligentes, smart-phones, laptops ultra-portables, cable-TV, redes inalámbricas, GPS, entre otras). Me refiero a ellas porque el hombre ha encontrado en estos despliegues tecnólogicos y su integración para trabajar una vía para estar siempre comunicado con el resto del mundo, con otros descubrimientos, eventos, desastres, su familia, sus amigos, su trabajo...

Ahora, el hombre está más comunicado y más informado que nunca... Y esto definitivamente es un avance gigantesco producido por nuestra civilización. Avance que como otros muchos debe ser utilizado en su justa medida. Admiro entre otros personajes históricos a Albert Einstein, por los descubrimientos que realizo en su prolífica vida. Detesto la utilización irracional de la energía nuclear, sobre todo con fines militares o destructivos. Pero mal puedo echarle la culpa a Einstein de los usos irracionales que se le han dado a sus descubrimientos.

El tiempo y calidad de utilización de Internet, celulares, redes, televisión, radio y en general de la tecnología que tengamos disponible depende sólo de nosotros mismos. Solo cada uno de nosotros sabe utilizar bien o mal estos recursos: el bien y el mal está bajo nuestro control y raciocinio. El conocimiento, el descubrimiento, la inventiva y sus productos no saben del bien y del mal. La experiencia del ser humano aporta el factor bien/mal a cada uno de sus descubrimientos, inventos, conocimientos. El ser humano es el responsable del uso (o desuso) que dé a cada uno de sus descubrimientos... Los descubrimientos e inventos no se usan solos... o si???

18/4/08

Viernes...

Otro fin de semana... tengo la firme intención de realizar alguna actividad especial con mis hijas...

Quisiera volver a ser niño, para poder jugar con mis hijas en su tono, con sus condiciones, y disfrutar como niño de ese mágico instante en el cual solo estas tú, tus amiguitos y amiguitas, el juego y los juguetes. Quisiera compartir ese instante con las niñas más importantes en este mundo: mis hijas. Quisiera ser su amiguito, así, chiquito... y jugar... y jugar con ellas. Poder ver a su misma altura sus juguetes y su entorno, para poder compartir genuinamente sus invenciones, sus creaciones... y poder mostrarles las mías en su propio lenguaje... ese, el que es simple y sin segundas interpretaciones.

Es Viernes...

Las múltiples exigencias de la semana me han dejado realmente agotado...

Desearía no tener que hacer nada, excepto jugar mucho con mis hijas y sentarme a hablar con mi esposa. Compartir un momento tranquilo, sin sobresaltos, escuchando la música que nos gusta, quizás bailando, desprendiéndonos de la cotidianidad y sorprendiéndonos el uno al otro haciendo alguna locura… alguna otra cosa que no tenga que ver con nuestro estatus de padres, esposos, vecinos… La amo... no me canso de decirlo...

Es Viernes...

Necesito hacer una pausa, tomar una bocanada de aire puro y que mi alma se oxigene...

Necesito hasta cierto punto cambiar de piel, reinventarme de nuevo. Estoy cansado, pero conteniendo un vigor para hacer algo... algo como... no sé... ¿Para hacer esto? Esto es algo que me gusta hacer... Esto... Escribir... Pero necesito hacer más y sé que tengo lo necesario para hacerlo...

Y al mismo tiempo estoy... sí... agotado... Necesito reacondicionar mi universo, reenfocar mis energías, reapuntar a nuevos retos...

Caudales de ideas fluyen de nuevo por mi mente, apenas permitiendo que les dé un vistazo, como diciendo: "Hey.. tú... aquí estamos... aprovecha... no nos desperdicies..." pero yo, a la velocidad de mi propia realidad apenas si me entero de que existen... y me mortifico porque no las capturo...

Bueno... algunas de esas ideas sí fueron capturadas...
Están aquí...

9/4/08

La Tarea...

Este fin de semana, estuve haciendo una tarea escolar con mi hijita más pequeña, Arianne.
Sus maestras llamaron a esta tarea "La Carpeta Viajera". En una iniciativa muy interesante y bonita, enviaron a cada familia de cada niño una carpeta, donde debían ser colocadas fotos de cada niño con su familia y realizando actividades varias. Además, los padres debían escribir sobre sus familias, su hijo o hija y alguna anécdota sobre alguna situación disfrutada por la familia. Tuvimos mi esposa y yo la fortuna de que la última que debía realizar esta actividad era mi hija, por simple selección en orden alfabético.

Digo que tuvimos esta suerte de ser los últimos en ayudar a construir esta "Carpeta Viajera" porque esta circunstancia desencadenó una serie de actividades que de no ser así no hubiéramos realizado en mucho tiempo. Me explico a continuación.

Por este medio, y gracias a esta tarea, conocimos un poco más a un conjunto de familias extraordinarias, todos trabajadores incansables por sus hijos, todos esforzados por brindarles la mejor educación y valores posibles a sus pequeños. El cariño revelado en las páginas dedicadas a cada familia te inyecta una especie de optimismo, una sensación de tranquilidad que de nuevo solo se produce cuando recuperas la fe en los que te rodean.

También gracias a esta tarea, recorrimos nuestra propia historia como familia, viendo y seleccionando las fotos adecuadas para colocarlas en la "Carpeta Viajera". Vimos a nuestras hijas crecer en un momento ante nuestros ojos de nuevo, y hablamos largo y tendido sobre el recorrido de nuestras vidas, sobre esas cosas que por las cuales hemos reído, disfrutado, enorgullecido... todo gracias a la familia que afortunadamente me ha tocado tener.

El compartir con las niñas escogiendo las fotos, hablando sobre que escribir y como escribirlo, contándoles cuando tomamos esas fotos, riéndonos de las travesuras de ellas (las niñas) o de nosotros (los padres). El quedarse en esa especie de limbo en el tiempo, sin que te importe o te preocupe el mundo exterior y sus circunstancias, gracias al simple y bello motivo de compartir más allá del "día a día" con tu familia. Recordar tantas cosas: cuando hicimos este u otro viaje, cuando participaron en esta u otra competencia, los gritos de mamá o de papá, los abuelos emocionados viéndolas.

La "Carpeta Viajera" indujo en nosotros un viaje en el tiempo, decorado con los recuerdos especiales que Danna y Arianne por un lado con sus cosas y picardías, Macbeth y yo por el otro con nuestras visiones del pasado y del futuro, con un poquito más de esperanza en el prójimo y en que las cosas van a mejorar.