20/6/08

Los Mundos que he estado Conociendo

Recientemente he estado sin vehículo (2 meses en el taller por diversas circunstancias) lo que me ha obligado a utilizar medios alternativos de transporte. Vivo en Guatire y dos veces a la semana debo ir a Caracas por estudios que estoy realizando.

Me he dado cuenta de que andar por estos caminos con tu propio vehículo es como andar en una pecera con ruedas, aislado del contacto con el mundo, ese mundo donde vive cotidianamente una inmensa mayoría de personas y del cual yo me había distanciado hace muchísimo tiempo.

Ese mismo tiempo que tenía de no hacer fila para tomar un transporte (aunque soportando horas y horas pacientemente el tráfico de nuestras atribuladas y desplanificadas avenidas, autopístas y calles). Ese mismo tiempo que no tenia contacto con algunos sub-mundos que ya había conocido en un lejano pasado, con sus propios códigos de comunicación, vestido, comportamiento... y que ahora se me vuelven a revelar, más elementales, más salvajes, más violentos que cuando los abandoné. Siempre con sus propias reglas y que existe allí... indolentemente... ante la mirada de todos y el cuidado de nadie...

Una civilización cada vez más mayoría y cada vez más ignorada, más apartada; cuyas reglas ahora me son desconocidas y que observo con una mezcla de sentimientos y pensamientos muy encontrados: tristeza... sorpresa... apatía... miedo...

Una sociedad que parece subterránea, oscura, cerrada... a pesar de estar en la superficie... a la vista de todos, a plena luz... y sin embargo, presentando una imagen grís, viscosa... limitada... impermeable...corroida...

Las caras de la gente son una superficie escrita de las más diversas sensaciones: caras perdidas en una realidad de la que parecen no querer salir porque tienen miedo a otra forma de civilización (esa que no vemos desde nuestro rincón, aquellos que queremos mejorar y que pareciera que somos menos); caras sórdidas observando a los otros para detectar cual carroñeros las debilidades de los demás y atacar en el momento propicio; caras resignadas a ser y hacer lo mismo todo el tiempo... sobreviviendo al día... sin mayores esperanzas...

Caras de gente iluminada... realizando sus actividades en pro del objetivo de obtener al final del camino un futuro mejor... teniendo fe en lo que hacen... los jóvenes que de alguna forma esperan sólo transitar... pasar por allí... para obtener su salvación...

1 comentario:

Unknown dijo...

Muy profundo y muy cierto, en Vza se viven distintas realidades que a menos que te veas forzado a incursionar en ellas, pasan por el lado sin notarse