13/1/09

De Nuevo... Año Nuevo...

Durante estas festividades navideñas, he pasado unos días bien tranquilos y bonitos con mi familia. Mis hijas están creciendo a una velocidad vertiginosa y quiero enseñarles lo mejor y lo más bueno, sin que por ello sean demasiado ingenuas. Ya lo he he expresado en varias oportunidades: vaya tarea la de educar y dar herramientas para la vida. Espero estar haciendo bien esto.

Mi esposa sigue siendo hermosa como el día en que la conocí, ha crecido conmigo y junto nos hemos hecho más fuertes. Sigue siendo ese pilar donde me apoyo cuando de alguna forma me siento débil. Ella es definitivamente (18 años conociéndola y 13 de esposos) el complemento perfecto para mí.

En Navidad, mis padres, hermanos y sobrinos pasaron la Noche Buena con nosotros. Mi papá descansó y se relajó mucho. Se lo merece, porque aun hoy no puede evitar preocuparse (mucho, desde mi punto de vista) por nosotros. Y esa noche y durante la mañana siguiente, lo sentí realmente tranquilo. Mi mamá también, pero a su manera: buscando que hacer en la cocina y como ayudar a mi esposa en todo.

Este año ha arrancado de una manera muy especial para nosotros, porque hemos logrado consolidar muchas cosas que otras muchas familias no han conseguido: mucho amor, mucha paz, mucho apoyo, mucha estabilidad. Esto sin embargo no le resta ímpetu al deseo irreprimible de seguir mejorando, seguir buscando nuevos horizontes, seguir creciendo. Esto significa seguir enfrentando retos sin arriesgar lo recién mencionado, observando las consecuencias de cada acción y corrigiendo entuertos lo más pronto posible.

Este año también se presenta como punto de quiebre en muchas decisiones trascendentales, por lo que será sin duda alguna, un año memorable en nuestras vidas...

No hay comentarios: