17/5/09

Buenos y Bonitos Momentos...

A pesar de haber estado sumergido en suficiente trabajo como para tres o cuatro colegas buenos en cualquier otra compañía, siempre deseo dejar escapar esa intransigente vena buscadora de pequeños (y muchas veces virtuales) alicientes para el espíritu, ese que necesita ser alimentado con minúsculas cosas, gestos, imágenes y juegos.

A veces, me libero aquí, escribiendo, buscando las palabras que "me suenen" a lo que mi pensamiento y fantasía quiere expresar. Luego, busco esas imágenes que acompañen y complementen perfectamente esas ideas. Otras veces, busco a estas creaciones en un primer instante anónimas, estas creaciones a las cuales quisiera dedicarme, y que otras personas han sabido hacer con cariño, con dedicación, con esfuerzo.

Últimamente, me he encontrado con algunas gratas y bonitas sorpresas, esas que el corazón y la mente disfrutan, y a las que les deseas de todo corazón que se establezcan, que permanezcan allí, para poder seguirlas disfrutando.

Una de estas deliciosas sorpresas ha sido "El Pequeño Gran Libro". Una pequeña joya venezolana escondida en Internet, buscando su rumbo definitivo a las televisoras nacionales. Realizada por dos entusiastas venezolanos de Maracay, esta animación tiene para mí un triple valor: ser una realización "animadamente" educativa de muy alta factura, dirigida a nuestros niños, pero siendo también altamente universal. Ser una realización exigente técnica y tecnológicamente hablando, al ser realizada completamente con software libre, demostrando que la creatividad no tiene valor y por último, ser venezolana completamente. Les dejo aquí la dirección en Internet de estos amigos de Antares, David Rodriguez y Gustavo Gonzalez: El Pequeño Gran Libro.

Otra sorpresita escondida en Internet es la de Dante, el Elefante Viajero. Otra humilde pero muy poderosa creación de un venezolano amante de las artes de la papiroflexia, Ludwig Caballero y su Loop Paper Toys, que nos abre la mente a historias bonitas y refrescantes. Para ver las aventuras de Dante, y todos los que han colaborado con esto, les dejo la dirección en Internet: Dante, El Elefante Viajero.

2/5/09

Una Conversación Inteligente...

Hace mucho tiempo que no disfruto de una conversación inteligente, de una conversación fresca, de una conversación desinteresada. No es que me encuentre aislado en el mundo, pero ciertamente necesito refrescar el intelecto y el humor con una de esas conversaciones que me animen, que me ilustren, que me hagan sonreír y disfrutar de la compañía de la persona que me sirva de interlocutora.

En el trabajo sólo se habla, bueno, de trabajo (o se presenta la chanza barata, esa de las segundas interpretaciones), de obligaciones, de compromisos... y en estos tiempos de presunta crisis (los venezolanos no conocemos de crisis en los términos manejados por otros países, porque hemos vivido en una perenne crisis desde hace más de 40 años, solo que ahora es un poco más evidente) sólo hablamos de ella, de cómo nos afecta o nos puede afectar. Por momentos también me harta la interminable lista de peticiones que me realizan todos los que me rodean. Por supuesto que sé que debo cumplir con una serie de responsabilidades laborales, hogareñas, sociales y demás… Pero es que en periodos “de quejarme” como este, me provoca ser alimentado de inteligencia, de espíritu, de alegría.

Es posible que sólo me encuentre deprimido… es posible que sólo necesite un descanso para el lado utilitario, responsable y laborioso de mi ser, que en este momento es el que se expresa. Tal vez extraño un poco esa vida infantil, extraordinariamente fácil y elemental de los primeros años de mi vida, donde se encontraba una solución inocente e ingenua a todo aquello que me podía aquejar.

Tal vez sólo necesito aislarme y dibujar algo, crear algo, dejar de existir por un instante en este universo material y materialista para volar al universo de “La Historia sin Fin”, de “Tío Tigre y Tío Conejo” o Scheherezade y “Las Mil y Una Noches”. Encontrarme con estos personajes capaces de emocionarme, conmoverme, alegrarme, para conversar con ellos y disfrutar de su interminable capacidad de fascinarme, y de alimentar así mi alma.